Oro Blanco – Ciudad Real, Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna

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“Si yo lo pude hacer, las demás también pueden, con confianza y tranquilidad”

Ayer finalizó el plazo de inscripción para el XIII Congreso Fedalma y todo el grupo de apoyo Oro Blanco estamos trabajando contrarreloj para tener todo a punto y recibir a los ponentes, asistentes y acompañantes como se merecen. En estos días, no queremos dejar de recordar a quien hizo posible todo esto, a quien con su esfuerzo plantó la primera semilla de Oro Blanco, hace más de diez años, en Manzanares. Ella es María Victoria Camacho y esta es la entrevista que le hemos hecho con motivo de la celebración del Congreso.

María Victoria

María Victoria Camacho López de la Manzanara fundó el grupo de apoyo a la lactancia materna Oro blanco en Manzanares (Ciudad Real) en el año 2005.  Trabaja como profesora de Música en Educación Secundaria en Alicante, donde se mudó hace ocho años. Tiene cinco hijas (dos de ellas, gemelas) a las que amamantó, las tres últimas en tri-tándem.

¿Qué experiencia tenía en lactancia antes de fundar Oro blanco?

Mi tercer embarazo fue de gemelas. A las dos primeras les di el pecho diez meses, sabía poco entonces y comparado con mis siguientes lactancias fue poquísimo. Así, embarazada de gemelas, empecé a buscar información sobre lactancia porque todo el mundo me decía que les iba a tener que dar biberón. Afortunadamente, ya existía internet, me puse en contacto con una chica de Madrid que se llama Gema Cárcamo y empecé a informarme porque yo quería dar de mamar y nadie sabía nada. Sabía que lo tenía que tener muy claro; si no fuera por eso, no hubiera aguantado ni las primeras horas. Mis niñas nacieron pequeñitas y me tuve que quedar en el hospital y pelearme con las enfermeras para que no les dieran biberón, pero luego no tuve problemas. Fue muy agobiante, pero posible.

¿Por qué decidió fundar un grupo de apoyo a la lactancia?

A partir de ese momento, empecé a informar a la gente. Quería poner al servicio de los demás toda la información que yo recogí. Había mucho asombro aunque yo lo veía natural. Con Úrsula López, actual presidenta de Oro blanco, a la que ya conocía, empecé a formar el grupo, a ver si podíamos reunirnos con mamás, con alguna matrona, etcétera. Y entonces me quedé embarazada de mi quinta niña y dando de mamar a las gemelas con tres años. Pasé un año dando de mamar a las tres y quise compartir la experiencia, compartir lo que podía aportar, porque creo que lo que yo pude hacer también lo pueden hacer los demás, con confianza y tranquilidad. Tenía muy claro que era lo mejor y que todo el mundo tenía que hacerlo, pero poco a poco vas viendo que solo puedes ayudar a quien quiera. A esas mamás con interés y agobiadas se les puede echar una mano.

¿Había algún tipo de formación o información sobre lactancia materna en Manzanares o en la provincia?

Que yo sepa, en la provincia no había ninguno, así que Oro blanco fue uno de los primeros. Después, Úrsula siguió moviéndolo y yo lo seguía en la distancia. He ido viendo cómo se ha ido extendiendo a Ciudad Real y a Puertollano y siempre me ha producido mucha alegría.

¿Cuáles fueron las principales dificultades del grupo?

No nos pusieron ninguna pega; de hecho, nos dejaron un hueco en unas salas que habían construido en Manzanares, porque todavía no estaban muy ocupadas. Ayuntamiento y Centro de salud nos apoyamos cuando quisimos celebrar la Semana de la Lactancia y hacer publicidad. Nos ayudaron. No solo no había problemas con las matronas, sino que se implicaron.

¿Qué actividades recuerda de esa etapa?

Una de las más emblemáticas y que más me gustó, por entrañable, fue una charla de Rosa Jové sobre el sueño de los bebés. Estaba de moda el método Estivill y yo conocía a Jové por las redes sociales; aprovechando un viaje a Madrid, se acercó a darnos una charla. Fue uno de los momentos que más recuerdo. Es una persona encantadora y me gustó todo lo que transmitió: sueño, respeto, cariño… en contraste con lo que te suelen decir en otros sitios y otras personas, como las madres y las suegras.

¿Cree que Oro blanco ha sido eficaz? ¿Ha contribuido a lactancia más exitosa?

Creo que sí, porque el grupo sigue y se ha ido extendiendo. Que funciones es lo que hace que el grupo siga. Pero aunque solo hubiera sido ayudado a dos personas, creo que hubiera merecido la pena. Poco a poco la gente se va concienciando, hay más información y creo que los grupos y las reuniones son muy importantes. Aquí en Alicante también hay algún grupo con el que me reuní algunas veces y el funcionamiento era algo parecido: un sitio para desahogarse, para contar los problemas y ver que no eran tantos.

A usted, ¿qué le ha aportado?

Me llevé la satisfacción personal, yo lo disfruté muchísimo. No he tenido grandes problemas con la lactancia, desde pequeñitas se me agarraron bien, pero también porque se creó un círculo vicioso. Cuando tienes confianza e información, si sabes que tienes que tener 24 horas a un bebé en la teta, las cosas suelen salir bien y de ahí sacas una mayor confianza. Ver que la confianza que yo he tenido se la he podido transmitir, aunque sea a una sola mamá, esa es la mayor satisfacción.

¿De qué manera está vinculada ahora a la promoción de la lactancia materna?

Ahora no. Creo que son etapas y yo lo viví muy intensamente. Cuando veo a una mamá con bebé al pecho me encanta e intento hablar con ella, pero perdí el contacto con los grupos. Ahora necesitaría otras cosas. Me vendría bien un grupo para la adolescencia… (bromea)

¿Qué diría a quien quiera empezar un grupo de este tipo?

Creo que es lo mejor para el bebé y la madre. Pero sobre todo hay que tener en cuenta el respeto. Quien se acerque es porque quiere ayuda; si alguien va con esa idea, la vas a ayudar. Si no, no hay nada que hacer. Si alguien pregunta porque duda, échale una mano; si no, respétalo. Quien no está convencido o piensa que el biberón es lo mejor, que siga adelante. No hay que convencer a nadie. Mi lema es: “si quieres, aquí estoy para informarte y ayudarte al cien por cien”. Pero meterse en otras batallas no merece la pena.

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“Si no hay cultura de la maternidad ni de la lactancia en la sociedad, no cabe esperar que haya formación específica entre los abogados”

FRANCESCA LLODRÀ

Francesa Llodrà Grimalt es doctora en Derecho y profesora titular de Derecho Civil en la Universitat de les Illes Balears desde 2004. Ha participado con fotografías y comunicaciones en diversos eventos relacionados con la lactancia materna y, sobre este particular, ha escrito diversas publicaciones centradas en la defensa de la madre y el bebé lactantes en el Derecho. Madre lactante de un hijo y dos hijas.

Francesca Llodra

Su intervención en la mesa redonda ‘¿Qué hacer cuando no sale como esperábamos?’ llevará por título ‘El deseo de lactar cuando la convivencia con el padre no es posible’. ¿Es frecuente esta situación hoy en día?

Es frecuente en la medida en que la relación de pareja y la convivencia no sea posible. Por tanto, al ser la convivencia entre padre y madre libre, en la medida en que ésta se rompa, la Ley no prevé el derecho de lactar como derecho de la mujer; en cambio, sí se preocupa de los derechos del padre sobre su criatura (los frutos del cuerpo femenino), porque es obvio que el derecho de las leyes es masculino (de origen, de raíz, así fue pensado) y se toma como modelo para las soluciones legales el sujeto de cuerpo masculino.

¿Cuáles son las principales circunstancias familiares que llevan a esta situación?

En cualquier caso que, estando determinado legalmente el padre de la criatura, éste no conviva con la madre lactante porque la convivencia se ha roto o porque no se ha convivido nunca.

¿A quién hay que recurrir? ¿Hay abogados especializados?

Hay que acudir a una abogada o abogado sensible con la situación de dificultad que vive una mujer en un momento en el que da tanto amor y recibe sólo imposiciones legales. Lo mejor será la empatía hacia esa situación y hacia el dolor de las dos partes de esa relación.  En una situación así, creo que la labor de los grupos de apoyo madre a madre es muy relevante, en la medida en que en esos grupos las madres saben escuchar, compartir y acompañar.

¿Hay algún tipo de formación específica para este sector sobre lactancia materna y sus implicaciones? ¿Sería necesaria?

Si no hay cultura de la maternidad ni de la lactancia en la sociedad, no cabe esperar que haya formación específica en este sector.

¿Qué instrumentos tiene a su favor la madre que desea amamantar a su hijo? Con ellos, ¿se está protegiendo a la madre o al lactante?

El instrumento a su favor y a favor del padre y de la criatura es la resolución de cualquier desavenencia por la vía del acuerdo, prescindiendo de dejarlo todo en manos de una decisión judicial.

¿Quedan los padres que quieren responsabilizarse de sus hijos también amparados?

No sé en qué medida puede estar desamparado un hombre cuya mujer, la que le ha hecho padre, le brinda el regalo de darle a este hijo o hija el amor que se requiere sentir para amamantar sin tiempo, sin reglas, pagando los costes de retroceso social y económico que es la lactancia a demanda, no interrumpida, para una mujer moderna (que no está sometida a roles tradicionales), que quiere ser madre y amamantar, pero que también quiere su vida profesional. El mero enfoque de esta pregunta evidencia, en mi opinión, la carencia de cultura maternal en la sociedad y la visión de que la madre tiene derechos inmerecidos (cuando en la ley no se le contempla ningún derecho como mujer ni como madre) frente al hombre, que no puede parir. Para mí, hay una  visión misógina de la maternidad (mantenida también por parte de mujeres con poder –político, jurídico, médico-), en la sociedad, en relación con las mujeres modernas; que ha dado paso a la anterior visión patriarcal. Insisto de nuevo en que el mero enfoque de esta pregunta evidencia, para mí, la carencia de cultura maternal en la sociedad que conlleva que la lactancia sea simplemente algo que la mujer madre puede hacer si se dan ciertas circunstancias; y no si, simplemente, es lo que desea, como un hecho natural de su cuerpo, como un aceptar su sexualidad femenina y vivir en el mundo común desde su cuerpo de madre. De otra forma, se está tratando la lactancia como un privilegio del cuerpo de la mujer del cual debe dar cuentas.

¿Es posible mantener la lactancia cuando madre e hijo son separados frecuentemente, por cuestiones de custodia?

Es difícil mantener la  lactancia en cualquier situación, incluso cuando la relación es perfecta y el padre sabe ser parte del círculo de la carne que forma la diada madre –criatura, se conviva o no. Por supuesto, la no convivencia no supone que no haya acuerdo y respeto entre ambos. Por supuesto, hay muchos hombres que saben agradecer a una mujer el haber podido ser padre, más allá de que la convivencia entre ellos no haya sido posible. Pero, como decía, la lactancia en sí misma es difícil de mantener en situaciones de perfecta armonía, puesto que la sociedad no contempla la ciudadanía en cuerpo femenino, en un cuerpo cuyo ejercicio y disfrute pleno de tu sexualidad te puede llevar a ser madre y ella así desearlo o aceptarlo; y a criar tú misma a tu hijo o hija, amamantándolo, sin interrupción, durante los años que esa lactancia fluya, como algo innato y genuino del cuerpo de mujer, no como un privilegio.

“Cada vez hay más profesionales sensibilizados con la lactancia”

JUAN JOSÉ LASARTE

Juan José Lasarte Velillas es pediatra en el CS Torre Ramona (Zaragoza), profesor asociado de Pediatría en el Departamento de Radiología y Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza y director de la página web de la IHAN. Fue miembro del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), coordinador y tutor de formación de profesionales sanitarios, ponente  moderador en mesas redondas y reuniones científicas, profesor y director de cursos de formación para profesionales y autor de capítulos de libros y de publicaciones en revistas.

Juan José Lasarte

Estará usted en el XIII Congreso de Fedalma, dentro de una mesa redonda llamada ‘Manos amigas’, para hablar de cómo apoyar la lactancia materna desde Atención Primaria. ¿Cuál es la idea principal que quiere transmitir?

La importancia de los profesionales sanitarios en el apoyo a la lactancia. Lo que podemos hacer y también nuestras limitaciones.

Es usted profesor de Pediatría y tutor de formación continuada a sanitarios. ¿Con qué conocimientos parten los especialistas? ¿Son suficientes?

Suficientes no son ni para los que llevamos años en esto, porque los conocimientos crecen a un ritmo vertiginoso. No obstante, los estudiantes cada vez están mejor preparados y también los médicos y enfermeras en formación (MIR y EIR). Ahora los estudiantes de Medicina tienen un año y medio de prácticas antes de terminar su formación y pueden tener contacto directo con los pacientes en nuestras consultas. Eso mejora mucho su aprendizaje.

¿Qué habría que mejorar en Atención Primaria para conseguir lactancias más exitosas? ¿Qué se está haciendo bien?

Soy optimista. Cada vez hay más profesionales sensibilizados con este tema y cada vez hay más talleres en centros de salud.

Es asimismo director de la web de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), ¿puede explicar brevemente en qué consiste esta acreditación? Hay más de 80 hospitales y más de 80 centros de salud en distintas fases, pero muy pocos acreditados, ¿a qué se debe?

Emprender el camino para ser centro IHAN es garantía de calidad. La acreditación IHAN es un proceso largo y laborioso, por eso ahora se realiza en fases, para poder conseguir objetivos intermedios poco a poco. La primera fase es gratuita, sencilla de realizar, pero requiere el compromiso de la administración (cosa que no ocurre en todas las comunidades autónomas). Durante las fases siguientes se elaboran los materiales, los planes de aplicación y coordinación y, finalmente, se pone en marcha todo el sistema.

La IHAN también ofrece cursos de formación en lactancia, ¿a quiénes están llegando? ¿Qué otras demandas hay por parte de la sociedad y los sanitarios?

IHAN solamente organiza cursos para profesionales sanitarios. IHAN no trabaja con madres aunque a ellas van dirigido todo nuestro esfuerzo. Además de los cursos que hacemos a petición de los Servicios de salud de las comunidades autónomas o centros sanitarios, se programan otros con fondos de convenios establecidos con el Ministerio de Sanidad. Todos los años hay un curso de formación de formadores que se realiza en dos fases, otro para EIR y otro para MIR (este último ya va por su novena edición) y todos son presenciales.

“La leche materna tiene mucho que ver con el éxito de la especie”

ANA MATEOS

 

Ana Mateos es doctora en Prehistoria por la Universidad de Salamanca y máster en Primatología por la Universidad de Barcelona. Es investigadora responsable del grupo de investigación ‘Paleofisiología y Ecología Humana’ en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), de Burgos, y miembro del Proyecto Atapuerca desde 1997, así como del Grupo de Investigación de Excelencia de Castilla y León GR249 Evolución Humana en Europa.  Sus  investigaciones están centradas en el estudio biológico y ecológico de los humanos y de otros primates, en el marco de la Biología Evolutiva del Desarrollo.

Ana Mateos

¿Cuáles son las ideas clave que intentará transmitir con su ponencia ‘Nuestra lactancia: recuerdos ancestrales y dilemas evolutivos’?

Ver cómo ha sido nuestra lactancia, ya que somos un mamífero y somos un primate, algo que no hay que olvidar. La idea es ver qué legado nos ha dejado. Esto se llama memoria evolutiva: hacer una memoria hacia el pasado para ver cuáles son los ingredientes ancestrales del modo de lactancia y crianza, que también me gustaría que reflexionáramos sobre ello porque van íntimamente unidos. Quiero hablar de aspectos como la duración de la lactancia y los ingredientes de la leche humana, de dónde vienen, si los compartimos o no con otros primates cercanos y ver que a lo mejor no cambia tanto como pensamos. Tenemos metido en nuestro genoma desde hace tiempo la producción de un tipo de leche que se corresponde con lo que necesitan nuestros bebés. Hacer fisiología de la leche humana es importante. Los médicos no hacen incidencia en ello pero las cualidades biológicas de la leche son las que son por lo que el bebé humano también es diferente a, por ejemplo, los chimpancés. Es muy difícil contar muchos años de evolución en 40 minutos, pero sí quiero reflexionar, echar la vista atrás y ver que quizá no tengamos que apartarnos mucho de la senda de nuestro diseño evolutivo, porque quizá nos estemos saliendo demasiado.

¿En qué sentido?

La lactancia humana no es muy especial en los humanos, puesto que nos viene por ser mamíferos y primates, pero en lo que quizá seamos más peculiares sea el tipo de crianza: nos hemos salido de lo que imponía la biología porque hemos metido otros aspectos de cultura y sociedad que ha hecho que nos salgamos del patrón primate. Uniendo esos dos conceptos, biología por un lado y sociedad y cultura por otro, tenemos que ver si nos hemos desviado mucho.

Si tenemos en cuenta la existencia del ser humano, este cambio se ha producido en muy poco tiempo, ¿verdad?

Esto forma parte de la sociedad y los modos de vida que tenemos ahora. No podemos sujetarnos estrictamente al modelo de vida ancestral, pero no deberíamos perderlo de vista y sí deberíamos poner en la balanza cuáles son los beneficios y las desventajas. Alguna desventaja hay porque los humanos somos muy diversos y cada uno tiene un contexto cultural y un contexto social que le hace apartarse de una u otra manera. Hay que reflexionar también por qué en estos tiempos tampoco se favorece esta cuestión, con la coyuntura social o política que tenemos.

¿Cómo se relaciona ese pasado con nuestro presente?

Otro de los dilemas del ser humano es el proceso de destete, porque repercute en el intervalo de nacimientos, es decir, en tener más o menos descendencia. A nivel evolutivo es más importante para la especie tener mucha más descendencia porque supone mayor éxito reproductivo y biológico. Hay que entender ese tipo de conceptos que van ligados a nuestro día a día: destetarlos antes o después, tener más hijos… eso a nivel evolutivo tiene sentido. Ahora tendríamos que pensar cómo es en nuestras circunstancias actuales. Yo quiero dar pinceladas para después discutir con el auditorio: yo puedo dar la visión del pasado, porque la del presente la saben mejor ustedes, pero juntos podemos ver qué pasará en el futuro si nos desviamos de la línea que deberíamos seguir como mamíferos.

¿Qué lugar ocupa el estudio de la lactancia materna dentro de la Historia, la Antropología, etcétera?

Cuando yo estudiaba, hace un par de décadas, esto no se tenía mucho en cuenta. Es recientemente cuando se ha parado a reflexionar sobre algo que es bastante importante, porque es el modelo de historia biológica que ha tenido el género homo desde que somos homo, humanos. Ahora sí que tiene importancia no solo para conocer la paleología de nuestros ancestros sino para aprender del pasado y ver por qué somos así en el presente y qué nos depara el futuro, que siempre se puede especular. Sigue siendo residual porque somos cuatro locos, pero en Norteamérica sí se está haciendo más hincapié. Hay que darle importancia porque tiene mucho que ver con el éxito de la especie. Eso desde el punto de vista de la Biología.  En lo cultural y social, también es importante porque el humano como especie muy social tiene mucho que aportar, ya que hemos adaptado nuestra biología a ciertas pautas: la crianza compartida, por ejemplo, que se da en ciertos primates y en otros no. Ahí nos hemos hecho peculiares, porque nos hemos buscado un tipo de crianza que nos conviene y que nos va bien como sociedad o como grupo.

Personalmente, ¿cómo llega a estudiar la lactancia materna y la crianza?

Siempre me ha interesado la fisiología y la biología humana, y eso que yo vengo de otro mundo pero estoy totalmente transformada. Estas cuestiones nos han marcado mucho, a las mujeres más todavía por la compleja fisiología que tenemos, y llegamos a estos estudios porque creo que es necesario reivindicar el papel de esos procesos fisiológicos que son muy costosos bilógicamente y que han tenido  consecuencias en todo, en biología y sociedad. Por eso llegamos a lo que somos. La verdad es que son procesos muy integrales: no te detienes a estudiar solo un punto o un aspecto concreto de la lactancia, sino que le damos un sentido más integral. El presente y el futuro de la especie se puede beneficiar de lo que podamos plantear, que al fin y al cabo son hipótesis que se pueden o no contrastar. Es un tema que me apasiona y procuro transmitirlo a mi gente, porque hay más gente trabajando en ello. Por eso, desde el principio (y son ya muchos años), he intentado que colaboráramos con otros profesionales, como ustedes o con el mundo sanitario, porque conocen mejor la especie en la actualidad y todos podemos aprender de todos.

“Tras una pérdida, donar leche puede ayudar a las madres a sentirse reconfortadas”

ANA YÁÑEZ OTERO

Licenciada en Psicología, especialidad Psicología clínica y de la salud, con máster en Terapia de conducta y salud. Experta en duelo perinatal, sexóloga y terapeuta de pareja. Desde 2009, es psicóloga y gerente de su propio gabinete, ha impartido campañas de educación en salud afectivo-sexual y ha formado a profesionales de la salud. Coordina la asociación ‘Por ellos’, de padres que han perdido hijos. También es directora del Instituto Clínico Extremeño de Sexología y coautora de la guía ‘Atención profesional a la pérdida y el duelo durante la maternidad’ del Servicio Extremeño de Salud.

Foto Ana Yáñez

Oro blanco contactó con usted por su participación en la guía para la atención a la pérdida gestacional y perinatal, del Servicio Extremeño de Salud. ¿Cómo se inicia en este trabajo?

Mi trabajo es bastante amplio y abarco varios campos. Estuve trabajando mucho tiempo en la asociación extremeña de padres y madres que han perdido hijos, como psicóloga de duelo. Al mismo tiempo, impartía formación en el Servicio Extremeño de Salud acerca del duelo y otras cuestiones, como liderazgo y equipos de trabajo. Llegó un momento en que me propusieron, porque vieron que hacía mucha falta tanto para la población como para los profesionales, la creación de un protocolo de actuación para atender los casos de pérdida perinatal y neonatal, incluidos los abortos, fueran voluntarios o no. Queríamos englobar todas las opciones ante una pérdida y ver qué pasos tienen que seguir los profesionales. Existen muchísimos mitos, porque culturalmente no estamos preparados para entender un duelo y respetar el duelo de los demás o acompañarles de manera adecuada. Yo también había percibido esa necesidad y, de hecho, había creado un grupo de voluntariado para intervención en duelo y conocíamos estas carencias. Quien coordinaba las guías me llamó para elaborarla.

¿En qué consiste?

Participé con otras personas, una ginecóloga y un matrón que coordinaba el proyecto. Sabemos que a día de hoy es la guía más completa de toda España  porque, al ser sexóloga y psicóloga, hemos incluido referencias a la pareja, a la sexualidad tras la pérdida de un hijo y al duelo por parte de otros miembros de la familia. Decidimos que no solo se iba a quedar en el abordaje profesional sino en acondicionar los recursos que pudiera tener un hospital para atender a las familias.

¿Qué aporta en este sentido?

Creamos las llamadas habitaciones del duelo, un espacio para que las familias pudieran despedirse del bebé de la manera más positiva posible: en un entorno íntimo, para proteger de alguna manera a esta familia y a estos padres de todos esos elementos que existen en el hospital y que van a ser perjudiciales para quien pasa esta situación. De esa manera, se intenta separar a las madres del niño fallecido de otras con bebés vivos; se dispone de la sala en un espacio sin molestias; y que se pueda respetar su momento. Ese espacio es necesario para iniciar el proceso de duelo, pero también queríamos que el propio hospital propiciara otros elementos, como la caja de los recuerdos, que faciliten la vuelta a casa, que sirva de eslabón con la casa o que sirva como presentación del bebé. Resulta que estos duelos están muy desautorizados a nivel social, no son bebés presentados o conocidos al no tener una vida larga. La guía también incluye una parte legal porque, en esos momentos, la familia está perdida y no sabe qué trámites llevar a cabo, como la autopsia o el registro civil.

¿Se está aplicando ya?

Sí. Recibo derivaciones de matronas, que me recomienda a los padres para que acudan y lleven el duelo de forma saludable y eviten que se cronifique. En el máster de Sexología que imparto, también me llega que se está implantando. Va despacio porque estas cosas no se hacen de un día para otro, pero hay profesionales que sí lo aplican.

¿Qué opciones existen respecto a la lactancia materna? ¿Cómo se ofrecen?

El profesional sanitario que atiende a la madre debe ofrecer las diferentes alternativas, intentando que sea la que reduzca el impacto emocional lo máximo posible. Si una madre a nivel emocional no soporta saber que tiene leche, se le intenta inhibir, pero animamos a que haya una donación de calostro o leche al banco de leche de Extremadura, porque sabemos que, a nivel psicológico y emocional, esto las ayuda a sentirse realizadas como madres. Saber que pueden ayudar a otras madres a que alimenten y ser así productivas a muchas les reconforta. Pero hay que ver las peculiaridades, porque no ocurre siempre. Cada vez hay más que se están animando a donar leche. Ocurre igual con el parto vaginal: aunque nazca fallecido, se sienten más madres si lo han parido vaginalmente. Si no han sido partícipes, les queda la sensación extraña de que parecen haber vivido algo que en realidad no han vivido. Las diferentes opciones, tanto la inhibición farmacológica como la donación de leche o el hacerlo de manera progresiva, se le proponen y se les recomienda lo que se sospecha mejor.

Resulta novedoso, porque hasta ahora lo principal era la inhibición farmacológica, ¿verdad?

Sí, es novedoso y no en todas partes se hace. Estamos acostumbrados a una inhibición farmacológica muy dura e inmediata, muy brusca. Se hacía todo inmediatamente, sin tiempo para asumir qué ocurría. Ahora intentamos darles ese tiempo para que asimilen la situación e inicien el duelo. En la guía incluso reflejamos cómo comunicar malas noticias y dar tiempo.

¿Qué otros aspectos han cambiado?

Antes, ni se les permitía ver al bebé, la matrona se salía con el bebé y no se les dejaba a los padres. Ahora se intenta que lo tenga el máximo tiempo posible en brazos, a no ser que no quieran. Les dejamos que se despidan, que se echen fotos si quieren… Todo era muy brusco, sin despedida ni intimidad. Es todo tan rápido que a las madres no se les daba permiso para pasar su duelo, eran duelos desautorizados y muchas veces era el ginecólogo el que les decía cosas como que todo mejorará cuando haya otro hijo. Esto solo desautoriza el duelo, agrava la situación emocional y perjudica a la pareja y a la familia. Se intenta desmitificar y enseñar cómo es un dueño sano en estas circunstancias. Hay que invitar a que no se tomen las decisiones de forma precipitaba y que se valore lo mejor para la salud de la madre.

¿Tiene alguna otra experiencia en relación a la lactancia materna?

No, mi experiencia era en consulta, cuando hablo con la madre sobre crianza, apego, etcétera. Recomendamos que la lactancia es un eje principal del vínculo con la madre y trabajamos en esa línea, pero no de forma específica. Mi carrera me llevó a esto: empecé a trabajar el duelo con padres que habían perdido hijos y yo me había especializado en ello con cursos y trabajos, pero además colaboraba con una empresa de atención en catástrofes. Fue al ver esta carencia y empezar a mover el trabajo de voluntariado con una visión integral del duelo que finalmente quise abordar la parte neonatal y perinatal.

¿Cree que estas directrices se extenderán a otras zonas?

Sé que algunos hospitales cuentan con protocolos a nivel interno o guías muy reducidas, restringidas a un equipo de trabajo que han diseñado los pasos a seguir como buenamente supieron. Pero esta guía por supuesto sirve para todas las comunidades autónomas, centros de salud y hospitales, y para otros países. Recopila actuaciones de otros países, como las fotos con el bebé de Estados Unidos o la sala de duelo de otros países europeos. Pero nunca se había plasmado por escrito y de una manera tan integral y con tantos puntos de vista. Su utilidad es esa, que cada centro solo tiene que ver cómo adaptarlo. En Extremadura, no todos los hospitales tienen los mismos recursos, pero las matronas buscan cómo adaptar todo lo que puedan el espacio a estas necesidades.

“El código se incumple sistemáticamente, todos los días, por todas las compañías”

José María Paricio Talayero

Pediatra, doctor en Medicina y subdirector médico en el Hospital de Gandía. Además, es diplomado en Diseño y estadística en Ciencias de la Medicina y ha realizado 15 cursos de posgrado. Es creador de www.e-lactancia.org y fundador y presidente de la Asociación para la Promoción e Investigación científico-cultural de la Lactancia Materna (Apilam). Su amplia actividad docente y como ponente se centra en la lactancia materna, área en la que ha recibido varios premios de investigación. Es autor del libro ‘Tú eres la mejor madre del mundo. La crianza en los tres primeros años’.

JM Paricio

Usted viene a hablar de la protección institucional y legislativa de la lactancia. ¿Cuáles son los principales instrumentos?
Uno de los principales instrumentos es el Código internacional de comercialización de sucedáneos de leche materna, código de 1981 firmado entre la industria de alimentación infantil y organismos de salud como la OMS y otros defensores de buenas prácticas en alimentación infantil. Este código es un conjunto de reglas destinadas a proteger la lactancia materna de prácticas comerciales poco éticas. Su preámbulo declara que “la comercialización de los substitutos de la leche materna requiere un tratamiento especial que hace inadecuadas en el caso de esos productos las prácticas habituales de comercialización”.
El código obliga a aquellos países que, como España, lo han firmado. Prohíbe expresamente la promoción y publicidad de sucedáneos de leche materna, biberones, tetinas y cualquier alimento que se pretenda comercializar para antes de los 6 meses de edad.
Además existen directivas europeas, decretos gubernamentales en España (RD 867 de 2008) y declaraciones institucionales de las diversas comunidades autónomas que defienden la práctica de la lactancia. Aquí mismo, en Castilla-La Mancha, las Cortes hicieron una Declaración Institucional a favor de la lactancia a finales de 2005.
Finalmente hay todo un conjunto de protocolos, de guías de buena práctica, de normativa aconsejada por las diversas sociedades científicas (Pediatría, Ginecología, Matronas, Enfermería…) que declaran a la lactancia materna como el método de alimentación de excelencia para bebé, madre y sociedad.

¿Hay algún lugar donde denunciar las infracciones?
Es necesario primero conocer bien el código, que no es tan largo ni tiene tantos artículos, para poder saber qué, dónde y cómo se puede denunciar una infracción. Una publicidad indebida en un establecimiento o en un medio de comunicación o una oferta a bajo precio de fórmulas lácteas de inicio, por ejemplo, se pueden denunciar en la oficina del consumidor más cercana (casi seguro que hay que recordarles la existencia del Real Decreto 867 de 2008), pero esto, la publicidad indebida, no suele ocurrir en nuestro país, pues los fabricantes del sector saben la existencia de la ley y se cuidan de infringirla, al menos claramente, en este sentido.
Lo triste es que es en establecimientos sanitarios públicos y privados (hospitales, centros de salud, consultas y farmacias) donde más se incumple el código. Un cartel con propaganda, un calendario de una marca, un bolígrafo, un bloc de notas con la exhibición del nombre de una fórmula infantil, un paquete regalo en una maternidad o consulta de matrona que en su interior contenga publicidad indebida son hechos bastante habituales y muchas veces no denunciados. Muchos sanitarios no son conscientes de que están ejerciendo como agentes comerciales de las multinacionales del sector.
Se puede luchar contra estas infracciones dentro del ámbito sanitario, por medio de la queja. Vale la pena primero intentar hacerle ver al responsable (jefe, supervisor, coordinador o médico, enfermera o matrona directamente) la violación del código que eso supone (no nos debe sorprender que desconozcan su existencia). No obstante, agotada o no emprendida la vía anterior, según convenga o apetezca, siempre podemos recurrir a la hoja de reclamaciones del establecimiento en cuestión.
Existe un organismo internacional, la IBFAN (Red Internacional de Grupos pro Alimentación Infantil) que, entre otras muchas acciones que realiza, monitorea las violaciones del código y publica cada pocos años un informe, muchas veces accesible en Internet.
Este organismo y una parte de él, radicada en Reino Unido, Baby Milk Action, tienen formularios on-line en sus páginas para recoger las denuncias de particulares, ordenarlas, clasificarlas y realizar luego un informe. El problema es que su información en Internet está muy desordenada, repetida con páginas que funcionan mejor unas que otras y no está muy claro dónde escribirles. Una de las direcciones, www.ibfan-icdc.org contiene un formulario de encuesta breve en español dentro de su apartado Forms &APP.

Pero, ¿por qué es necesaria esa protección? ¿Se cumple actualmente?
La presión comercial de empresas multinacionales con intereses en la alimentación sigue jugando un papel importante para hacer que muchas mujeres decidan no dar pecho a sus hijos y que aquellas que sí lo hacen acaben pronto. Cada niño alimentado con lactancia materna exclusiva 6 meses supone unas pérdidas de 450 a 990 euros, según marca, a estas empresas: 1.000 niños amamantados les hacen perder entre 75 y 165 millones de las antiguas pesetas.
Por ello, invierten algo más del 10% de sus beneficios en publicidad a madres y público en general, sin contar la promoción que hacen entre la clase sanitaria, pediatras fundamentalmente, pues estas empresas utilizan claramente el sistema de atención de salud como canal de promoción de sus productos.
El código se incumple sistemáticamente, todos los días, por todas las compañías. Es preciso seguir divulgando su existencia y reclamando siempre que se pueda.

¿Qué importancia tiene esta legislación, estas herramientas? ¿Qué sería sin ellas? ¿Deberían ser más restrictivas, más flexibles…?
Son fundamentales. La lactancia no es enteramente un instinto, tiene parte de cultura transmitida y eso es mudable según intereses. La lactancia es universal pero no es una multinacional con un departamento de comercialización potentemente dotado. La lactancia, las mujeres y las niñas y niños del mundo quedan muy inermes ante la agresividad comercial de los fabricantes de sucedáneos, con potentes aparatos de promoción de sus productos. No podemos olvidar que la industria de la alimentación es, junto con la de armamento, una de las más poderosas del planeta.
Se deben tomar medias a nivel estatal. La lactancia es un tema de Salud Pública y debería ser un objetivo prioritario en los planes de salud. Se debería tratar con idéntico o mayor cuidado que los planes de vacunación. Y eso empieza por asignarle un presupuesto, diseñar campañas de información y divulgación y establecer indicadores que ahora no tenemos. Sin saber claramente de qué cifras de lactancia partimos, mal podemos evaluar la efectividad de las acciones que emprendamos.
Alguien con poder, y eso sólo lo tienen ministerios de salud por una parte y las organizaciones profesionales por otra (de médicos, pediatras enfermeras, matronas) han de hacer comprender claramente a los fabricantes que deben cumplir el código (a fin de cuentas son esos fabricantes los que lo firmaron en su día) y que no hacerlo tiene consecuencias.

Hay quien tacha esta protección de la lactancia como paternalista o que limita el poder de decisión de las madres. ¿Qué piensa usted al respecto?
Para nada, el código no obliga a ninguna madre a amamantar o dejar de hacerlo. El código simplemente está para proteger la lactancia e informar de cuál es la alimentación más adecuada de los lactantes para que alcancen el mayor nivel de salud y desarrollo. El código protege a consumidores y al personal de salud de presiones e influencias indebidas sobre el tipo de alimentación más saludable.

Este es un tema arduo pero ¿deben las asesoras y los profesionales conocerlo? ¿En qué medida?
Por supuesto que deben conocerlo. Deben leerlo y saber qué pone, que es muy sencillo y no tan largo. Bromeando puedo decir que casi es más corto el contenido que su título, ‘Código internacional de comercialización de sucedáneos de leche materna’, que es muy largo.
Existen versiones accesibles en Internet, basta buscar por el nombre y se obtiene fácilmente el pdf del Código completo. Vale la pena obtener la versión original de 1981 y una posterior de la celebración, 25 años después, en la que se dilucida la cuestión de los 6 meses de edad de exclusividad de la lactancia, ya que en 1981 aún daban por bueno “4 a 6 meses”.

En sus ponencias, entrevistas e intervenciones siempre aboga por que las madres y las familias se organicen por una defensa de la lactancia, por una mejor conciliación… ¿Qué puede hacer el ciudadano de a pie?
Es verdad que es fundamental que existan códigos y leyes y protocolos de sociedades médicas y de enfermería y otras que defiendan la lactancia, pero no podemos olvidar que todo este entramado protector que existe ha sido en su mayor parte debido a la presión de entidades ciudadanas, de grupos de mujeres que presionaron en su día para que la OMS y otras entidades se hicieran eco de ello. Si las mujeres nos esperan a los sanitarios para que arreglemos la lactancia, van dadas.
Hemos de recordar que la cultura de la lactancia hasta bien entrado el siglo XIX estaba anclada en el mundo de la mujer y que fuimos los sanitarios, médicos fundamentalmente, los que se la arrebatamos, la reinventamos tergiversándola enormemente con resultados finales catastróficos. Gracias a nuestros avances pretendidamente científicos hemos estado a punto de provocar la extinción de una cultura ancestral.
Me parece de lo más sensato del mundo que haya asociaciones, grupos de mujeres que tomen las riendas de la lactancia materna y nos expliquen a nosotros lo que saben hacer ellas mejor que nosotros, que es dar pecho; si hay algún problema médico ya nos consultarán y entonces sí que deberemos estar preparados para ser eficaces.
Pero es que además las mujeres harán bien en tener una desconfianza al menos pequeña, o precaución o espíritu crítico o como se le quiera llamar, acerca de lo que desde el mundo sanitario y otros mundos alternativos les intentan vender. No olvidemos que tomar parcelas de poder siempre ha sido muy productivo para el que las toma; de hecho, ese fue el motivo del rapto histórico de la lactancia a finales del XIX. Hoy eso es impensable a esa escala, pero otras amenazas van surgiendo. Una es la medicalización de aspectos parciales de la lactancia y otra es la difusión de técnicas o tratamientos alternativos sin ninguna prueba de su eficacia. Y puedo nombrar desde la epidemia de frenillos que nos asola (que haberlos, haylos, pero la lactancia no es siempre una lucha contra el frenillo), pasando por la invención de tipos de mastitis que no existen en la literatura científica, como las subagudas o las subclínicas con el consiguiente uso y abuso de antibióticos y probióticos sin pruebas clínicas, hasta la difusión de dietas especiales y técnicas con escaso fundamento como osteopatía, cráneosacral, homeopatía y muchas más que intentan hacerse un hueco en el mundo de la lactancia.

Usted ha tenido mucho que ver con dotar a familias y profesionales de una de las herramientas más útiles de los últimos tiempos. Me refiero a e-lactancia. ¿Cómo surgió la idea y cómo se ha ido desarrollando? ¿Es suficientemente conocida, sobre todo por los profesionales?
En 1998 acabábamos de ganar el galardón de la Iniciativa hospital Amigo de los Niños (IHAN) de OMS-UNICEF para el Hospital Marina Alta (Denia, Alicante) y mucha gente, profesionales y madres nos consultaban muchas cosas, entre otras, sobre medicamentos que podían o no tomar las madres. Descubrimos que todo lo que ponía al respecto en los prospectos era muy negativo (“no tomar este medicamento si se da pecho” o peor: “no dar pecho si se toma este medicamento”) y que además no estaba basado en ningún estudio. Descubrimos que había estudios científicos que probaban justo lo contrario. Que había medicamentos que no pasaban nada o muy poco a la leche y que eso no era peligroso para sus bebés. Con los datos que recogíamos de libros y artículos, nos hicimos un fichero en Access para uso interno e intentamos ponerlo en la intranet del hospital para poder consultarlo desde cualquier puesto de trabajo. Había tantas restricciones de seguridad en los ordenadores corporativos de la Conselleria de Sanitat que el jefe de Informática del hospital nos propuso ponerlos en Internet, y ahí estamos. Tardamos poco en averiguar que además de nosotros muchas otras personas estaban mirando la página, por lo que decidimos cuidarla mucho con referencias científicas y actualizaciones constantes.
Durante tres años, en 2004 tuvimos apoyo económico de la Conselleria de Sanitat. Luego tras la quiebra técnica de la Comunidad Valenciana por el despilfarro de sus gobernantes, esto se acabó. Actualmente tenemos instituciones y grupos serios e importantes en el mundo de la Sanidad, la Salud Pública, la lactancia y la crianza que nos dan su aval científico, que confían en nosotros (la Liga de la Leche, la asociación de pediatras de México, la asociación de Bancos de Leche de España, la IHAN de España, la ABM (Academy of Breastfeeding Medicine), etc. Con estos avales estamos buscando apoyo económico institucional. De momento para pagar servidores, traducciones y búsqueda bibliográficas recibimos donativos puntuales de los usuarios de la página. No nos sentimos solos, aunque sí necesitados y nos preocupa la continuidad, la sostenibilidad del proyecto.
El número de consultas que nos hacen anualmente de todo el mundo es impresionante, se cuenta por millones. Aun así es cierto que todavía quedan profesionales que no saben de la existencia de la página http://www.e-lactancia.org

También ha colaborado en el empoderamiento de muchas madres con su libro ‘Tú eres la mejor madre del mundo’, donde también habla de lactancia. ¿Qué encontrará quien lo lea?
Creo que nunca habrá suficientes oportunidades para decirle a una madre que se siente mal que lo está haciendo bien. Las madres suelen tener tal grado de autoexigencia y quieren tanto a sus hijos que con frecuencia creen que algo que han hecho mal es la causa que ha podido perjudicar a su hijo. Hay que convencerlas que el virus que tiene su bebé no tiene nada que ver con lo que hayan hecho ellas los días anteriores, que lo habría cogido igual o de otra manera si hubiese hecho cosas diferentes. Aún se sienten más culpables si la enfermedad es seria o aparecen problemas escolares o trastornos de conducta. Es cierto que la influencia de los padres es mucha, pero muchas enfermedades nada tienen que ver con lo que hagan los padres y la personalidad y desarrollo del niño tiene que ver con muchas cosas además de lo que hayan hecho los padres.
Haber visto a tantas madres atribuirse culpas de modo innecesario, me llevó a dedicar un capítulo entero a hablar de la culpa en el libro de crianza que escribí.
En determinadas corrientes de la psicología y de la crianza se tiende a atribuir a la madre un papel único y determinante en todo lo que les ocurra a sus hijos en el futuro, y eso no es cierto. Se les hace creer en un determinismo tal que viene a decir, simplificando, que si no lo abrazó o consoló bastante aquel día, por eso luego ha tenido los problemas que ha tenido. Estos agoreros que culpabilizan a las madres y casi no les permiten respirar olvidan que hay muchas oportunidades en la vida para corregir posibles errores, que los factores de todo fenómeno suelen ser múltiples y que existe una cualidad de los humanos llamada resiliencia, la capacidad de reponerse a la adversidad.
No soy filósofo, ni sociólogo, ni historiador, pero vivo en este mundo de raíces tan judeo-cristianas y hace ya unos 1.800 años que los Proverbios nos hacen soñar con la mujer hacendosa, de más valor que las perlas. Se ha esperado y se sigue esperando todo de la mujer. La mujer tiene deberes en muchas sociedades de toda ideología. Se espera que críe a los niños para que sean futuros ciudadanos de la patria, se espera que les amamante, se espera que sea buena esposa, buena amante, buena cocinera, buena madre. Esta quimera, aunque intelectualmente esté rebatida, ha hecho poso en los hombres de hoy y, lo que es peor, en las mujeres de hoy. Aunque muchas de las actitudes de ese “ser perfecta” están abolidas intelectual y emocionalmente, hay un fenómeno al que he asistido estos años de profesión: la práctica generalización de la idea de una híper-responsabilidad, véase culpa, en las relaciones de las madres con sus hijos, es decir, el pensar que tienen que ser perfectas en este tipo de relación.
Es cierto que puede ser una reminiscencia de la idea bíblica de mujer hacendosa, pero también lo es que diversas corrientes del pensamiento posterior, incluido el psicoanálisis, al menos el inicial, culpabilizan a las madres. También ciertas derivas de la teoría del apego le atribuyen a la madre un papel casi excluyente en la crianza que puede ser muy perturbador para la mujer y mucho más aquí y hoy, como dice Carolina del Olmo en su esclarecedor ‘¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista’.
Además, pienso que hay una fragilidad especial en las relaciones entre madre e hijo debido a fenómenos innatos, biológicos y que superan a los del padre o pareja. El recién nacido está preparado para enamorarnos, para vincularnos a él y, aunque es capaz de lograrlo con cualquiera de los que están por allí, la más sensible, la que más lo va a notar es la persona que lo ha engendrado y llevado nueve meses dentro de ella. Está ya muy sensibilizada. Si además de engendrarlo, le da pecho, qué quieres, eso acelera la vinculación.
Muchas madres sólo con oír a sus hijos se notan subidas de leche y tienden a cogerlos más en brazos. Y aunque rehúyo las teorías de la vinculación obligatoria única y exclusivista entre madre e hijo, es cierto que los primeros meses este apego es normalmente el más fuerte de los que puede establecer un bebé con un adulto.
El título que había pensado inicialmente era muy aburrido: ‘Estrategias de madres’. Pero luego pensé que la última frase del libro en realidad era la mejor: “Tú eres la mejor madre del mundo”. En efecto, para cada bebé, su mamá es la mejor mamá del mundo. ¿Quién está sacando el mundo adelante? ¿Cómo sobreviven muchos niños en los países pobres? ¿Quién concilia aquí? Las madres. Y pese a eso viven con una especie de culpa perpetua.

Su actividad divulgativa y formativa se centra en su mayoría en la lactancia materna. ¿De dónde viene su interés?
Mi primer contacto con la lactancia ocurre cuando mi mujer amamanta a nuestros tres hijos. Esto ocurre en un momento, finales de los 70, en que pocas mujeres amamantaban y no había referencias familiares ni de amistades. Además yo venía de acabar Medicina y no tenía ni idea de lactancia. Y cuando digo ni idea es exactamente así: ni idea. Observé fundamentalmente lo bonito que era, también que podíamos ir de viaje y de camping sin ningún problema, Christine lo llevaba todo en ella y yo la veía muy guapa y orgullosa de ella misma. Es cierto que nuestros hijos no padecieron ninguna enfermedad los primeros meses de su vida, pero eso no me llamó la atención; como digo, la lactancia me entró por la estética.
Posteriormente, haciendo la residencia de Pediatría en el Hospital La Fe, de Valencia, nadie nos hablaba de lactancia salvo una pediatra, la doctora Ana Muñoz, que se paraba a hablar con las mujeres en la maternidad y si estabas atento podías aprender mucho con ella. Aprender, por ejemplo, algo tan obvio como que la lactancia es importante para muchas mujeres.
Posteriormente, a los pocos años de profesión constaté que los bebés amamantados enfermaban mucho menos que los no amamantados. Y era muy evidente y muy sorprendente. Lo que yo veía en el día a día estaba publicado en multitud de artículos de revistas científicas. Y en la facultad de Medicina habían omitido ese dato (eso sí, me hicieron aprender de memoria cuántas micras mide exactamente cada virus y bacteria existente, cosa que nunca me ha servido para nada).
Todo ello me hizo leer cada vez más publicaciones que tuviesen que ver con la lactancia y vi que era todo un mundo valiosísimo y que ni yo ni mis compañeros estábamos preparados para ayudar a una mujer que tuviese un problema concreto de lactancia. Y junto a mis compañeros del Hospital Marina Alta de Denia, a mediados de los 90, decidimos aprender lactancia. Más vale tarde que nunca.

 

“Gran parte de la violencia contra la mujer se articula en torno a la maternidad”

IRENE GARCÍA PERULERO

 Irene García Perulero es bióloga molecular, feminista, lactivista y activista del parto respetado, así como experta en violencia obstétrica. Es una activa bloguera desde 2002, comunicadora y escritora. Asimismo, es coautora de ‘Una nueva maternidad’, codirectora de Cangurosymas.es, cocreadora de ‘Infancias Libres’ y ‘Ni putas ni princesas’. Madre y creadora de ‘La maternidad y el encuentro con la propia luz’. Colabora con Cuaderno de Valores de Educo, Pedagogía Blanca, Mujeres Empoderadas y Asesoras Continuum.


En el XIII Congreso Fedalma Irene hablará sobre feminismo y lactancia. ¿Qué visión hay desde el feminismo (o los feminismos) de este fenómeno?

Dependiendo del feminismo que estemos hablando. Al feminismo de la igualdad le parece un retroceso y una vuelta al pasado. Las feministas de la igualdad piensan que es una esclavitud y un sacrificio enorme, que para eso están los biberones, y en la corresponsabilidad desde el minuto cero con el progenitor masculino. Piensan que da lo mismo dar teta que biberón. Este es el feminismo oficial, institucional, el que más se oye. Hay otras que nos consideramos feministas y no tenemos esa visión. No sé si nos ubicamos en algún tipo de feminismo (el ecofeminismo, el feminismo de la diferencia…) aunque yo voy por libre. Hay muchas asociaciones de lactancia materna y las asociadas se consideran feministas.Irene García Perulero

¿Hay cierto enfrentamiento? ¿Estas posturas pueden convivir?

En teoría deberíamos poder convivir, porque el feminismo habla de libertad de elección. El feminismo lucha por que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, pero esto al final tiene que ver con la libertad de elección. La lactancia tiene que ser algo voluntario; si no quieres, va a fracasar, porque para que una lactancia no fracase la mujer tiene que querer dar teta. De otra manera, no saldrá adelante. Tiene mucho que ver con la sexualidad femenina y, por ello, para mí debería ser un tema que el feminismo protegiese con mucho ahínco: el derecho a dar el pecho y a disfrutar una parte de la sexualidad que, además, nada tiene que ver con los hombres y que es propia de las mujeres. Las mujeres que dan el pecho se encuentran con muchas dificultades. Ambas posturas deberían ser compatibles. No dar teta es una elección tan válida como darla.

Esto tiene mucho que ver con la figura de la mujer en el ámbito laboral. ¿Qué proponen unos feminismos y otros al respecto?

El feminismo de la igualdad propone  bajas paternales iguales e intransferibles para los padres, pero el problema es que es muy corta. En otros países son largas y da igual la parte que se pueda transferir, mientras que en España solo tenemos seis semanas de baja intransferible y el resto se puede transferir. Ellas argumentan que la maternidad es lo que nos impide acceder al mercado laboral. A mí me parece un argumento falaz: lo que nos impide entrar al mercado laboral es el mercado laboral, que nos discrimina. Pero no la maternidad. Es igual que decir que nos violan por llevar minifalda, es culpar a la víctima de la discriminación que sufre. Los responsables de la discriminación son quienes nos discriminan y para eso hay que hacer leyes que nos protejan a nosotras y al derecho a la lactancia y a todo aquello que se deriva de nuestro papel en la reproducción, que es claramente diferente al del hombre. Negar esto es negar la biología.

¿Tiene que ver la lactancia con el empoderamiento femenino?

Cuando consigues una lactancia exitosa, te empoderas. Ocurre porque hay mecanismos neurológicos que lo favorecen, ya que la lactancia dispara los centros de recompensa. La mujer que no consigue dar pecho es por distintas interferencias externas. Atacar la lactancia es una manera de desempoderar a la mujer muy efectiva. Es una de las violencias de género más sutiles y difíciles de detectar.

¿Al igual que la violencia obstétrica?

Una mujer que da el pecho está muy emancipada, también de la industria de la alimentación infantil. Las mujeres que hoy dan el pecho tienen recursos socioeconómicos altos, son gente preparada. Antes eran las pobres y ahora son las ricas, porque dar teta es muy difícil y hay muchos obstáculos, desde que te separen en el momento del nacimiento a que el pediatra no utilice las tablas de la OMS. No creo que sea de manera consciente, pero sí está tan normalizado y aprendido que creemos que los cuerpos de las mujeres son defectuosos y no pueden parir ni dar teta. Nos lo han machacado tanto que nos lo creemos: nosotras, las madres, los pediatras, etcétera. No es algo consciente, pero la consecuencia final es que se la desempodera porque cuando tu cuerpo no hace lo que se supone que tiene que hacer, te sientes mal.

¿Cómo se lucha contra esto?

Las redes de mujeres de apoyo a la lactancia son las que van a cambiar el mundo. Son las que colaboran en estos activismos pacíficos, sin ningún tinte violento, cuyas reivindicaciones son tranquilas, asertivas y poco agresivas. Hay que seguir apoyando a las mujeres que quieran acercarse, seguir informando utilizando las redes, porque ahora la capacidad de amplificar la información es mucho más grande que antes, cuando todo era de tú a tú y con poco alcance. Hay que seguir formando redes de apoyo, que son imprescindibles no solo para conseguir lactancias sino para cambiar el mundo.

¿Los medios de comunicación buscan enfrentar a esos dos tipos de madres? ¿En el mundo 1.0 también existe esa contraposición, ese enfrentamiento?

La mayoría de la gente con la que hablo no ha dado teta y no pasa absolutamente nada. Es un tema que se trata de vez en cuando, sobre todo al principio y siempre desde el respeto. Nunca he visto ninguna pelea en el parque sobre ello. El problema de Facebook es que es un patio de vecinos y queda todo escrito, lo cual es un peligro porque lo que se habla en la puerta del colegio se lo lleva el viento. La guerra de madres es bastante artificial y, a la hora de la verdad, a la gente le importa bastante poco. Lo que más me ha sucedido cuando daba  de mamar era que algunas mujeres me contaban con pena por qué no había podido dar pecho, con los típicos mitos. No lo hacían desde ninguna trinchera, sino como desahogo. He tenido ocho años de lactancia y solo una vez me han mirado mal.

¿Cómo llega a interesarse por estos temas? ¿Ser bióloga tiene algo que ver?

Tuve un parto horrible con mi primera hija y di con El parto es nuestro. Un ginecólogo me dijo que la oxitocina sintética era igual que la natural y  me puse a buscar, porque era bióloga y quería investigar. En eso sí sirve mi carrera porque interpreto los estudios científicos de diferente manera. Desde el punto de vista de una bióloga, el funcionamiento del cuerpo y la mente humana es espectacular, aunque soy bióloga molecular. Pero el desencadenante fue un parto desastroso. Yo antes era feminista de boquilla: pensaba que teníamos todo conseguido y ahora he visto que, en los temas de reproducción y maternidad, hay una gran violencia. Gran parte de la violencia contra la mujer se articula en torno a la maternidad.

¿Quizá la más invisible?

Todavía nos queda hasta que la violencia obstétrica sea entendida como lo que es, porque ahora está muy normalizada y se considera normal que te hagan episiotomía o Kristeller; de hecho, vas al parto esperando que te lo hagan. En las preparaciones al parto no se habla de otras opciones y aún son minoría quienes quieren partos naturales, aunque cada vez más. En otros países ya hay leyes, en Argentina y Venezuela, y se llegará a eso. Cuando esto se consiga, podremos decir que interferir en la lactancia también es violento porque también es una parte de nuestra sexualidad.

¿Hacia dónde debe ir el feminismo?

Creo que reivindicar los derechos sexuales no puede quedarse en permitirnos abortar de una manera higiénica, que es lo que acepta el feminismo. Probablemente es una reivindicación que hay que hacer, el derecho a decidir sobre maternidad y la información sobre anticonceptivos, pero hay otra vertiente clara: las mujeres somos las que parimos y para que la especie siga existiendo hay que seguir pariendo. Proteger nuestros derechos reproductivos tiene que ir más allá del derecho a no tener hijos, sino del derecho a tenerlo y criarlos libremente en buenas condiciones. La lactancia no es una obligación moral, sino un derecho. Si las feministas que hay ahora en los cargos públicos no son capaces por sus historias personales,  que entiendo perfectamente, deberían permitir que otras con otras experiencias expresen sus opiniones.